INFANCIA Y ADOLESCENCIA

La palabra “trauma” se relaciona comúnmente con eventos en los cuales la propia vida o la de terceros, se encuentra en peligro, catástrofes naturales, accidentes de tráfico, maltrato o crímenes. Sin embargo, en la experiencia clínica se abordan como sucesos traumáticos otras vivencias que suelen pasar desapercibidas con respecto al malestar y estrés emocional de los niños, como la separación de los padres, un cambio de casa o de colegio, conflictos con sus iguales o ser criticados en público por familiares o docentes, imágenes impactantes de una película u otro contenido televisivo, enfermedad o muerte de un familiar ,o atragantamiento con una pieza de comida… etc, pudiendo el niño sufrir cierta sintomatología, que de no ser tratada, puede afectar a su correcto desarrollo interpersonal y de afrontamiento ante otras vivencias futuras, pudiéndose agravarse dicha sintomatología o aparecer nuevos síntomas con el paso del tiempo.

Los niños son más sensibles y vulnerables ante los acontecimientos traumáticos que los adultos, y lo que para éstos puede no tener importancia, un niño puede vivenciarlo como amenazante para su vida.

Además, hay que tener en cuenta también las experiencias tempranas de las que no hay aparentemente recuerdos, como puede ocurrir durante la gestación, el parto, periodo perinatal y la más temprana infancia, periodos en los cuales la memoria episódica o semántica no está consolidada al no disponer del lenguaje, sin embargo queda grabada en la memoria somática del cuerpo, dando lugar a creencias de “estoy en peligro, no soy querido, no soy digno de amor…), viéndose así afectado el desarrollo biológico y psíquico de los niños.

Durante la intervención en la población infanto- juvenil es muy importante la colaboración de la familia, ya que el niño forma parte del sistema familiar y su funcionamiento. La figuras de apego son herramientas fundamentales en las sesiones EMDR, ya que proporcionan apoyo, seguridad y contención, siempre y cuando, estén preparados y no se encuentren desbordados por las experiencias, en caso contrario será conveniente dotarles de recursos para que puedan acompañar a su hijo en el proceso terapéutico.